En el gráfico adjunto se ve la evolución del índice de pobreza del Gran Buenos Aires (la serie oficial más larga que tenemos) desde 1988 en adelante. Como es sabido, a partir de principios de 2007 los índices de precios que publica el INDEC ya no reflejan la inflación real sino la que decide Guillermo Moreno. Esto es esencial para la medición de la pobreza ya que los precios de los bienes que componen la canasta básica definen el ingreso necesario para que una familia no sea considerada pobre. Si el valor de la Canasta Básica Total (CBT) se distorsiona, también se distorsiona el cálculo de la cantidad de argentinos que viven debajo de la línea de la pobreza.
Existen varios institutos que intentan, desde 2007, calcular una medida verdadera de la pobreza. Uno de ellos es el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA de reconocida trayectoria en el estudio de las cuestiones sociales. Es el que yo sigo para tener una estimación más aproximada de la pobreza. Y es el que tuve en mente al decir lo que dije en el cierre de aquella entrevista con Víctor Hugo. Mientras que para el INDEC el valor de la CBT aumentó sólo un 40% entre fin de 2006 y fin de 2010, para la UCA dicho aumento fue de 125%. La variación de los Indices oficiales de Precios al Consumidor de las provincias fue del 119% en ese período. Otros institutos que calculan medidas alternativas de la pobreza como la CTA, CIFRA y CEPED, trabajan con aumentos de entre 125% y 155% para la CBT en el período en cuestión.
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA hace mediciones anuales de la pobreza y la última disponible es la de fin de 2010. La CBT de $1.991 implicaba, entonces, una tasa de pobreza del 29.3% (
http://bit.ly/A2iw0U). El pico de pobreza en el GBA durante la década del ´90 fue de 27.9%. Si es cierto que 29.3% es mayor que 27.9% entonces también es cierto que en ningún momento de los ´90 la pobreza fue mayor que la última medición seria disponible.
Mi comentario en aquella entrevista no fue, por supuesto, para ensalzar a los ´90 sino para criticar al falso progresismo actual. Es escandaloso que uno de cada 3 argentinos no llegue dignamente a fin de mes. Y es especialmente escandaloso que eso suceda luego de 8 años de crecimiento inédito, récord de precios de nuestras exportaciones y niveles de recaudación tributaria que duplican a los de décadas anteriores. Es esto (más que si la estadística da unas décimas más o menos) lo que deberíamos discutir.
Si los números del INDEC fueran reales no estaríamos gastando tiempo en esta discusión. Estaríamos, en cambio, trabajando para atender la situación tan frágil de más de 10 millones de argentinos. Si son 8 millones o 12 millones no es la cuestión. El relato necesita de las mentiras del INDEC para desentenderse del problema. Matar al mensajero nunca fue un buen punto de partida para resolver un problema.